Meta claudica: El metaverso ahora es una simple app móvil (y 83.000 millones después)
¿Realidad virtual o humo millonario? Meta admite que nadie quiere el casco y lanza Horizon Worlds en el móvil para intentar salvar los muebles.
Después de quemar la astronómica cifra de 83.000 millones de dólares en los últimos seis años (sí, has leído bien, calderilla), Mark Zuckerberg parece haber tenido un momento de lucidez: nadie quiere llevar un ladrillo de plástico pegado a la cara durante ocho horas.
La gran "novedad" es que Horizon Worlds se arrastra finalmente hasta nuestros móviles y navegadores. Pero no nos engañemos: esto no es una expansión estratégica, es una operación de rescate en toda regla.
El pueblo fantasma abre sus puertas (gratis)
Meta ha pasado años intentando convencernos de que el futuro era inmersivo, tridimensional y con visores Quest de 500 euros. ¿El resultado? Un mundo virtual que en sus peores momentos tenía menos habitantes que un pueblo abandonado en Teruel.
Ahora, desesperados por inflar sus métricas de usuarios, han decidido que lo que no pudiste (o no quisiste) ver en VR, ahora te lo tienes que comer en la pantalla de tu Android. Han lanzado el nuevo Horizon Engine para que cargue más rápido, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Cargar más rápido... para ver exactamente qué?
Roblox ya ganó la guerra (y sin quemar 80 mil millones)
Mientras Meta se obsesionaba con los "avatares sin piernas" y el hardware caro, plataformas como Roblox y Fortnite le han pasado por la derecha, por la izquierda y por encima. Roblox tiene casi 80 millones de usuarios diarios divirtiéndose en sus móviles sin pretensiones de "cambiar la humanidad".
Ver a Meta intentar competir ahora en el terreno móvil es como ver a ese tío que llega tarde a una fiesta, con ropa pasada de moda, intentando convencernos de que él inventó el baile. Huele a desesperación digital.
Mi veredicto: Un parche de oro para una herida abierta
Llevar Horizon Worlds al móvil es admitir que el metaverso, tal y como nos lo vendieron, ha fracasado. Es rebajar su "visión revolucionaria" a una aplicación mediocre de juegos casuales que compite contra gigantes que le dan mil vueltas en contenido y diversión.
Mójate tú ahora: ¿De verdad vas a gastar gigas de tu tarifa en entrar a un mundo diseñado por un comité de marketing, o prefieres seguir con los juegos que sí son divertidos? ¿Es este el principio del fin para el sueño de Zuck?
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